Finalmente, llegó el día. El lunes 1 de abril a las 11 de la mañana, los pasillos del CSA se vieron plagados de alumnos de todas las camadas que buscaban el aula que se les había asignado. “Esto parece la facultad”, se escuchó decir al pasar. Efectivamente, las aulas, durante el lapso de dos horas, estuvieron conformadas por asignaturas basadas en intereses y no por años y divisiones. Este es el clima que se vivió en los minutos previos a la primera clase de Emprender. Las aulas tradicionales se convirtieron en grandes temáticas que habían sido votadas por los alumnos la semana previa. Así, el total del alumnado quedó dividido en diez problemáticas: consumismo, contaminación, herramientas tecnológicas, alimentación saludable, life hacks, economía y finanzas, deportes, violencia y vulnerabilidad, buenas acciones y desperdicio de comida. Ya durante las dos primeras horas de la mañana del mismo lunes, todo el colegio había asistido a una charla sobre creatividad e innovación c...