Durante la primera época del año, en las clases de Lengua y Literatura a cargo de la profesora Natalia Maniago, exploramos el género lírico. Uno de los subgéneros que analizamos fue la oda. Al finalizar la unidad, en grupos de dos o de tres estudiantes, las alumnas y los alumnos produjeron sus propios textos líricos.
Aquí compartimos algunos de esos trabajos.
Oda a los anteojos (Felicitas, Agustina, Mora, Sofia)
A ti, anteojos,
parabrisas en mis ojos,
que reduces la miopía
y terminas mi agonía.
Anteojos,
cual infinito en mis ojos
que me liberas de enojos,
sin dejar mis ojos rojos.
Tus fuertes huesos sostienen
tus ojos transparentes
que hacen mi vista
más eminente.
Tú me sacas la amargura,
en tiempos de angustia.
Siempre me ayudas
cuando mi vista se nubla.
Quiero tu vista
una abundancia total,
los ojos de toda una población,
de todo un país,
del continente,
del universo.
Anteojos,
por favor no te vayas.
Anteojos,
por favor no te alejes.
Porque si de mi vida desapareces,
acabarás con toda nitidez que aquí quede.
Oda a la bandera (Bautista, Augusto, Felipe, Lucas)
A ti bandera,
pedazo de lienzo que con colores
a una nación representas
Tú, que solo con una brisa creas sonrisas
y con tu gran capa, orgullo creas.
Siempre flameando,
te ves bella como princesa,
no importa que caigan mares
tú siempre firme en la tierra estarás.
No importa dónde estés, en el sur;
no importa donde estés, en el norte;
tú, siempre, en el corazón del pueblo
estás presente.
Hay muchas como tú,
pero ninguna se iguala
a tu sentimiento y resplandor.
Cuando sale el sol,
la primera en aparecer eres tú
y cuando cae,
eres la última en desaparecer.
Manto sagrado
que representas la fuerza y poder del pueblo,
no importa qué tan lejos vayan,
tú los acompañas.
Oda a la vida (Jazmín, Zahira)
O vida,
qué difícil que eres a veces,
aún con las piedras en el camino,
te seguimos sonriendo.
A ti te hablo, vida,
arcoiris de mil colores,
constelación inmensa,
relámpago siniestro:
me dueles,
no te vayas,
nunca me dejes sola.
Me curas,
no te vayas,
nunca me vuelvas a lastimar.
Eres cruda y eres bonita.
Eres error y eres acierto.
Eres ignorancia y eres aprendizaje.
Me rompes el corazón
en mil pedazos.
Luego lo recompones
como un rompecabezas.
Sos como un tesoro.
Sos como un secreto.
Sos como un amor.
Eres el milagro
más bonito
y más imperfecto
que pude vivir.
Oda al helado (Athina, Rosario, Renata, Agus)
A ti, helado,
quiero
paladearte
y disfrutar
el placer
de sentir
tus sabores.
Siempre eres
espumoso
como las nubes
y frío
como la nieve.
Ni te comparas con
los amargos chocolates,
los pegajosos chicles,
los duros caramelos,
el empalagoso dulce de leche.
Oh maravillosa espuma,
te amo
y te veo
en cada
rincón de este
universo.
Ven a mí y bésame
con tu dulzura,
ven a mí y congélame
con tu frescura.
Yo quiero
colmar el
Amazonas,
con el verde de tu menta,
con el rosa de tu frutilla,
con el blanco de tu crema,
con el amarillo de tu sambayon.
Quiero
que en cada
escondrijo de
este planeta
haya una
heladería
para que el mundo
pruebe
tu esplendor.
Oda a la pelota (Nicanor, Pedro, Manuel, Máximo)
A ti, pelota,
quiero
celebrarte,
contigo jugaré
y en las redes
te meteré,
a la luz
de los estadios
contigo triunfaré.
Redonda
como el sol,
pequeña
cómo uva,
u ovalada
como huevo.
Siempre
ligera y veloz
¡barrilete inquieto
de los campos!
Que difíciles
son
las noches de domingo,
sin tu presencia,
tu peludo cuero
tu incesante rebotar.
Golpeas cada botín,
haces sonar las raquetas,
una ruta semi vacía
sería mi vida sin vos.
Golpeada,
por las zurdas de los genios.
Golpeada,
por la diestra de un artista.
Yo quiero
un sinfín de goles,
un cosmos de esféricos,
una galaxia de pelotas,
Y en cada uno de sus planetas
balones en sus rincones.
Yo quiero
que todo gire,
alrededor de ti,
pelota.
Oda al perro (Santiago, Rafael, Balthazar)
A ti, perro,
fiel compañero,
leal amigo,
quiero
recordarte
con esos ojos
más puros que los míos.
Eres inteligente
y suspicaz
como un delfín,
tan adorable como
un bebé,
puedo ver en tu mirada,
el sol que me ilumina .
Eres el perro
más lindo de todo el mundo
tan travieso
y feliz como
un niño.
Oda al Sol (Ciro, Ana, Jeremías, Lucila)
A ti, Sol,
que nos Iluminas
todas las mañanas
con tus rayos
resplandecientes,
te agradezco,
moneda brillante,
por alumbrarnos
el camino.
Inmensa fuente de energía,
ángel de la luz,
tú nos proteges de la oscuridad,
tú nos proteges de la noche,
sin ti todos moriríamos.
Eres como un globo de fuego
que nos abriga
en el frío invierno,
quiero tu presencia
todo el tiempo,
día y noche.