El miércoles pasado, jóvenes del grupo misionero, animadores y un grupo de profesores visitamos el comedor Madre Camila de las Hermanas Josefinas, ubicado muy cerca de nuestro colegio, en Azcuénaga y Beruti.
En cierto modo, ese evento fue el cierre de todo el acompañamiento misionero que se hizo a lo largo del año, y que consistió en una campaña para recolectar alimentos para ese comedor, que recibe a personas en situación de calle. Durante ese encuentro, no solo se dio una mano en las actividades diarias que se realizan en ese espacio, sino que también pudimos compartir un tiempo con las Hermanas Josefinas.
Hasta inicios del año 2020, las iniciativas habituales del comedor incluían un espacio para que las personas pudieran higienizarse, recibir el desayuno y también el almuerzo. A partir de la pandemia, obviamente hubo que reconfigurar ese sistema para seguir brindando el servicio a tantas personas que lo necesitan.
Durante nuestra visita hubo varios momentos compartidos. Por un lado, hicimos la adoración al Santísimo, compartimos el evangelio del día, y también dedicamos un momento al patrono de la congregación: San José. Además, y con música de guitarras de fondo, escuchamos a las personas que habían llegado hasta el lugar, conversamos con ellos, fuimos testigo de sus intenciones y agradecimientos y, finalmente, conocimos sus historias, sus alegrías, sus tristezas. Luego, iniciamos el trabajo en la cocina del lugar, donde día a día se prepara la comida. Allí colaboramos preparando las viandas y, más tarde, las repartimos.
Cerca del mediodía, animadores y docentes volvimos al colegio convencidos de que es fundamental mantenernos atentos y activos como comunidad, y también con la certeza de que seguiremos recorriendo el camino del servicio, tanto en la comunidad de Hermanas Agustinas como en tantos otros lugares donde sea importante llegar.
