El contexto actual que estamos transitando nos exige incorporar nuevas prácticas de enseñanza. En esta ocasión, queremos comentar qué herramientas nos acerca la tecnología para sostener el vínculo con nuestros alumnos y cumplir con los compromisos que asumimos al diagramar el calendario académico 2020.
Una de las opciones que nos ofrece Gmeet es la videoconferencia, que nos permite encontrarnos cara a cara con nuestros grupos de alumnos. Entre las cualidades de esta aplicación, creemos importante destacar que permite un intercambio sincrónico, es decir; se habilita un espacio para que los alumnos y alumnas puedan repreguntar, compartir comentarios o pedir una nueva explicación a su docente al instante, sin demoras. Esa opción, sin dudas, favorece a todo el grupo. En suma, la videoconferencia es una plataforma muy completa y que nos está dando muy buenos resultados, tanto por la buena calidad de conectividad como por la evaluación que hacemos de los intercambios pedagógicos a distancia.
Sabemos que el desafío de planificar y tomar clases desde casa es grande y complejo. Pero lo que nos interesa señalar es la importancia de tomar a la tecnología como aliada fundamental en este camino, que no sabemos exactamente cuánto tiempo nos llevará recorrer. Sabemos también que otro aspecto a favor es la familiaridad que tienen los chicos con las aplicaciones de Live streaming, que favorece todo el circuito de comunicación. Además, la flexibilidad de los adolescentes a la hora de utilizar nuevas herramientas agiliza todo el proceso. Es entonces cuando se da un circuito de enseñanza-aprendizaje inverso: somos nosotros, los adultos -y los docentes en particular- quienes aprendemos de ellos, ciudadanos globales.
Ahora bien, ¿cómo incide la comunicación por videoconferencia en lo afectivo y en lo vincular? Este tipo de intercambio permite acortar la distancia que se estableció a partir del aislamiento obligatorio, ya que chicos y chicas tienen la posibilidad de saludarse y conversar durante los primeros minutos de conexión, antes de que comience la clase propiamente dicha. En otras palabras, se rompe el hielo y se empieza a crear el clima de grupo, de equipo, tan característico en nuestro colegio. Creemos que es muy rico y muy alentador ver cuánto se quieren y se extrañan nuestros chicos. Y también es curioso advertir que aún quienes son un poco más tímidos en las aulas del colegio, se animan a tomar un rol más activo y más participativo a través de las pantallas. Nos animamos a afirmar que este último es uno de los aspectos más positivos de la videoconferencia.
En conclusión, y mientras estemos en casa, el Live Streaming nos ofrece una excelente alternativa para mantener la calidad académica y, también, para sostener los lazos de amistad y de comunidad entre alumnos, docentes y directivos de CSA.

